Pukará de Lasana: Fortaleza Ancestral en el Corazón del Alto Loa

Lasana, un nombre que resuena con la historia ancestral del desierto de Atacama, se erige como un testimonio viviente de la cultura Likan Antai en la región del Alto Loa. Ubicada estratégicamente a 10 km al noreste de Chiu-Chiu y a 45 km de Calama, esta pequeña localidad de aproximadamente 180 habitantes es un tesoro arqueológico y un centro vibrante de turismo cultural y comunitario. Su principal joya, el Pukará de Lasana, no es solo una fortaleza de piedra, sino un portal al pasado que invita a comprender la ingeniería, la organización social y la cosmovisión de los antiguos atacameños.

Vista panorámica del Pukará de Lasana

Ubicación y Acceso: Un Viaje al Pasado Atacameño

Lasana se encuentra enclavada en el Alto Loa, una zona de singular belleza y riqueza histórica. Para acceder a este emblemático sitio, los visitantes pueden tomar la Ruta 21 desde Calama en dirección a Chiu-Chiu. Desde allí, un camino debidamente señalizado conduce directamente a Lasana. Dada la naturaleza del terreno y la importancia de una visita fluida, se recomienda encarecidamente el uso de un vehículo particular o la contratación de un tour organizado desde Calama. Este trayecto no solo es un traslado geográfico, sino un preludio al viaje en el tiempo que espera en el destino. La distancia a Calama es de 45 km, mientras que a Antofagasta, la capital regional, se extiende a 258 km, marcando su relativa lejanía pero también su singularidad.

Historia y Patrimonio: El Legado Likan Antai

El Pukará de Lasana es un sitio arqueológico que data del siglo XII, un verdadero tesoro que exhibe expresiones arquitectónicas y vestigios que atestiguan la presencia del pueblo Likan Antai. Esta fortaleza, construida con la técnica de piedra sin labrar, se despliega a lo largo de 250 metros, albergando alrededor de 110 estructuras que narran historias de defensa y vida cotidiana.

La arquitectura de las casas dentro de la fortaleza es un claro reflejo de una estrategia defensiva y de subsistencia. Presentan pasillos interiores angostos, diseñados para dificultar el acceso de posibles atacantes, y silos subterráneos conocidos como "trojas". Estos últimos eran vitales para el almacenamiento de alimentos esenciales como maíz, algarrobo y carne seca, garantizando la autosuficiencia de la comunidad incluso en tiempos de escasez. El Pukará de Lasana, por lo tanto, no es solo una muestra de habilidad constructiva, sino un importante testimonio de la ingeniería prehispánica y la sofisticada organización social de los atacameños, quienes supieron adaptarse y prosperar en el desafiante entorno del desierto.

La presencia del pueblo atacameño o Likan Antai en la zona precordillerana del desierto de Atacama se remonta al siglo VI d.C. Los vestigios de las primeras comunidades que habitaron la zona de San Pedro de Atacama permiten afirmar que se trató de una cultura agroalfarera, dedicada al cultivo del maíz, la papa y la quínoa, además de la ganadería de auquénidos como llamas y vicuñas. Los atacameños se distribuyeron en distintas comunidades que siguieron un desarrollo histórico y cultural independiente, no obstante compartieron elementos culturales, principalmente el uso del idioma común, el Kunza. Los pucará o púkara (del quechua: pukara ‘fortaleza’), fueron construcciones características de los atacameños, que cumplían la función de protección de las aldeas al estilo de un fuerte o fortaleza. El pucará de Lasana es un ejemplo de este tipo de construcción. Se trata de un pueblo fortaleza ubicado a 45 Km. al sur de Calama y 10 Km. al norte de Chiu Chiu, edificado alrededor del siglo XII. Estos restos arqueológicos fueron declarados Monumento Nacional en 1982 por constituir un testimonio clave en el desarrollo y la evolución de las comunidades indígenas en la región de Antofagasta. El Monumento Nacional Pukara de Lasana constituye un magnífico lugar digno de visitar. El monumento fue edificado hacia el siglo XII como un pueblo fortaleza, actualmente conserva su antigua arquitectura. El turista, mediante un paseo por el lugar, podrá caminar por las callejuelas angostas mientras contempla en los alrededores del monumento.

El reconocido investigador Roberto Montandón Paillard fue un interesado precursor en la puesta en valor de la ciudadela fortificada. Según Montandón, el Pucará se caracteriza por su expresión orgánica, con una profunda armonía con la naturaleza, por su escasez de simbolismo y monumentalidad. Para el investigador, "estas ruinas revelan un concepto acabado de pueblo, con su organización y sus exigencias funcionales y defensivas". Podríamos hablar de Lasana, de racionalismo constructivo por el funcional aprovechamiento del espacio y la subordinación de la estructura total a un fin determinado que podríamos llamar: la vivienda defensiva; un conjunto apretado de casas que se apoyan unas contra otras, amoldando sus planos de construcción a los desniveles del terreno; es el pueblo-terraza, donde las azoteas, las atalayas y los escalones se descuelgan en cascadas de piedras. Finalmente Montandón concluye: "Arquitectura primitiva, donde el racionalismo prevalece sobre la exaltación decorativa".

Detalle de la arquitectura del Pukará de Lasana

Cultura y Tradiciones: Una Comunidad Viva

Lasana no es solo un vestigio del pasado; es un centro vivo de cultura y tradiciones, fuertemente impulsado por su Comunidad Indígena. Este enfoque en el turismo cultural y comunitario ha sido fundamental para la preservación de su valioso patrimonio y para el desarrollo económico local a través de iniciativas de turismo sustentable.

El poblado es también un resguardo de una importante colección de petroglifos, grabados en roca que representan figuras de animales, el sol y divinidades andinas. Estas manifestaciones artísticas son un reflejo directo del simbolismo y la cosmovisión atacameña, ofreciendo una ventana a sus creencias y su profunda conexión con el entorno.

Entre las festividades que marcan el calendario de Lasana, destacan las celebraciones en honor a la Virgen de Guadalupe, un evento que fusiona la fe religiosa con las expresiones de la tradición andina. La limpieza de canales, una práctica ancestral ligada a la agricultura, también forma parte importante de su acervo cultural, demostrando la continuidad de prácticas que aseguran la vida en el desierto.

COMUNIDADES LICKANANTAY Alto Loa

Economía y Turismo: Sostenibilidad y Emprendimiento

La economía de Lasana se sustenta en dos pilares fundamentales: la agricultura y el turismo comunitario. Los cultivos tradicionales, como el maíz, las zanahorias, las betarragas, los cebollines, las lechugas y la alfalfa, no solo abastecen las necesidades locales sino que también son comercializados en Calama, generando ingresos para la comunidad.

El turismo ha emergido como un motor de desarrollo, impactando positivamente en la comunidad a través de diversos emprendimientos. El Restaurante El Tambo ofrece una deliciosa inmersión en la gastronomía local, mientras que el Camping Corazón de Lasana brinda una opción para aquellos que buscan una conexión más profunda con la naturaleza y el entorno tranquilo del valle. El Pukará de Lasana, como principal atractivo histórico y arqueológico, atrae a visitantes de todo el mundo, ávidos de conocer su historia y su imponente estructura.

Un aspecto destacable de la gestión económica en Lasana es la administración colectiva de sus recursos. La comunidad trabaja unida para asegurar la preservación de su patrimonio cultural y natural, reinvirtiendo los ingresos generados por el turismo en proyectos sociales que benefician a todos sus habitantes. Este modelo de gestión comunitaria es un ejemplo de cómo el desarrollo económico puede coexistir armónicamente con la protección del patrimonio y el bienestar social.

Lugares Recomendados para Visitar: Un Itinerario por la Historia y la Naturaleza

Para aquellos que deciden explorar la riqueza de Lasana, se recomienda un itinerario que abarque sus principales atractivos:

  • Pukará de Lasana: Un sitio arqueológico imperdible que ofrece una inmersión directa en la vida de los antiguos atacameños. Caminar entre sus ruinas es un ejercicio de imaginación y respeto por la historia.
  • Petroglifos de Lasana: Estos grabados en roca son verdaderas crónicas visuales de la historia de los antiguos atacameños, permitiendo descifrar parte de su cosmovisión y su relación con el entorno.
  • Mirador del Valle: Ofrece vistas panorámicas espectaculares del paisaje andino, permitiendo apreciar la inmensidad y la belleza austera del desierto de Atacama y el valle del río Loa.
  • Río Loa: El río más largo de Chile atraviesa el valle de Lasana, creando un entorno ideal para la contemplación, el descanso y la conexión con la naturaleza. Sus aguas son un símbolo de vida en el desierto.

Petroglifos con figuras ancestrales

El Monumento Nacional Pukará de Lasana constituye un magnífico lugar digno de visitar. El monumento fue edificado hacia el siglo XII como un pueblo fortaleza, actualmente conserva su antigua arquitectura. El turista mediante un paseo por el lugar podrá caminar por las callejuelas angostas mientras contempla en los alrededores del monumento. ¿Sabías que el Pukara de Lasana fue construido en el siglo XII D.C. cuando todavía existían las fortalezas de piedras para defenderse del enemigo?

Los pueblos de Caspana y Ayquina, cercanos a Lasana, mantienen su arquitectura tradicional de piedra liparita y techos de paja y barro, ofreciendo una visión complementaria de la vida en el Alto Loa. Cada año, en el mes de septiembre, la gran fiesta a la Virgen de Guadalupe de Ayquina atrae a numerosos devotos y visitantes.

La cuenca del Loa, en su recorrido, presenta otros puntos de interés como el Embalse de Conchi y el Vado Santa Bárbara, que forman parte de tours que incluyen la visita al poblado de Lasana. Estos lugares, ubicados en la parte alta del río Loa, enriquecen la experiencia del visitante, permitiéndole comprender la interconexión entre el río, el paisaje y las comunidades que lo habitan. El Puente de Conchi, sobre el río Loa, es otro vestigio histórico, originado como parte del trazado del ferrocarril de Antofagasta a Bolivia.

El valle de Lasana, situado a unos 2600 m.s.n.m., a 40 km al este de Calama, se caracteriza por sus excelentes condiciones climáticas y la calidad de sus aguas, factores que posibilitan el desarrollo de la agricultura y ganadería.

En resumen, Lasana es un destino que cautiva por su profunda conexión entre historia, cultura y naturaleza. Es un lugar donde el pasado cobra vida a través de sus ruinas ancestrales, donde la cultura Likan Antai se manifiesta en sus tradiciones y en la calidez de su gente, y donde la naturaleza del desierto de Atacama ofrece paisajes de una belleza sobrecogedora. Un viaje a Lasana es una invitación a comprender la resiliencia y la riqueza de las civilizaciones que florecieron en uno de los entornos más extremos del planeta.

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